Allá en aquellos ayeres preparatorianos, mis cuates y yo nos reuníamos en un lugarcito en la calle, cómodamente sentados y viendo la gente pasar. Fumándonos un cigarrito y echándonos unas coquitas bien frías. Y por ahí siempre pasaba Don Cuco. Don Cuco ya era “bastante” mayorcito, entradas en las cienes, cabello canoso y algunas arrugas [...]





Comentarios recientes