Atareado por el trabajo, por las rentas compulsivas en blockbuster (que los martes de octubre están a 15 pesos y no desaprovecho para rentar series de tv) y por mi nueva nave (motivo para otro post, pero cuando tenga más tiempo) les muestro esta entrevista a Hiroshi Yamauchi, ex-ceo de Nintendo, hecha por la revista Wired. Aunque ya tiene prácticamente 2 años no se la pueden perder, sobre todo por la escenita que hizo frente a la gente de Microsoft.
La entrevista en cuestión está aquí.
Frase para la posteridad: «Hey, Ballmer, Why don’t you suck my tiny yellow balls?»
Y aquí un fragmento para que chequen la mentalidad de este personaje.
¿La mentalidad empresarial japonesa? Los hombres de negocios japoneses son tigres, mientras que los occidentales son como el oso Yogi, gordos y complacientes. Se contentan robando cestos de picnic (risas). Veamos, la mentalidad empresarial japonesa es una extrapolación directa de la mentalidad japonesa en términos generales. Antes de la 2ª Guerra Mundial nos encontrábamos en un callejón sin salida por culpa de los americanos; no podíamos comerciar, no podíamos comprar petróleo, ¿y qué hicimos? ¡Atacarles! Decidimos que no queríamos jugar según sus reglas. Supimos ver el peligro y lo encaramos con valor. Perdimos, ciertamente, ¡pero qué manera de perder! Los americanos tuvieron que recurrir al poder del átomo para derrotarnos. Lo perdimos todo y renacimos a partir de las cenizas radioactivas de Hiroshima y Nagasaki. Podríamos haber hecho como los italianos y subyugarnos, como los franceses y rendirnos, ¡pero nosotros se la devolvimos! ¡Somos japoneses! Mientras a los niños americanos de la generación de la posguerra les daban de comer en cucharas de plata y veían «I Love Lucy» nosotros luchábamos paso a paso para recuperar nuestro lugar en la cumbre, el lugar que por derecho corresponde al pueblo japonés. Hay un dicho americano que ciertamente aplica a Japón: nadie te da de cenar gratis. Bueno, deben hacerlo en América, de otro modo no estarían tan gordos (risas). Y ahora esa generación de niños americanos es la que gobierna el país, la que dirige sus empresas. Creen que todo les va a salir bien porque siempre ha sido así. Que no necesitan inteligencia, o trabajar duro, o suerte, incluso, ¡creen que el viento siempre les soplará a favor porque son americanos! Por favor, mirad quién es su presidente. Y muestran desprecio hacia las demás culturas, incluso aquellas superiores a la suya como la japonesa. Fui testigo de ello por enésima vez recientemente, cuando Microsoft hizo una oferta para comprar Nintendo.
Murphy dice: Si en tus viajes los dioses se interponen en tu camino, este acero los atravesará.